una contratapa es una tapa en contra
gombrowicz

¿Qué es lo que me lleva a destacar el papel específico y sumamente drástico de la juventud en mi vida (y en la de ustedes)? El que hay algo que no me satisface en la cultura. ¿Qué precisamente? Su excesividad. Es excesiva en su profundidad, su dramatismo, su responsabilidad, agudeza, seriedad. La cultura nos supera. Hace falta algún líquido que suavice su tensión, que la haga retroceder a nuestra condición humana hecha de ligereza; que nos ablande el mundo. Contemplemos el rostro del hombre culto contemporáneo: es demasiado categórico. Asustado por no saber aflojar sus tensiones.

Pero es imposible frenar el pensamiento en su desenvolvimiento mecánico. El pensamiento será cada vez más profundo y serio. Es posible, no obstante, modificar la situación del hombre que piensa, colocándolo en una situación diferente entre los hombres.
Por ese motivo quise destacar en primer plano al ser hasta ahora poco advertido: al jóven, es decir, al no-del-todo-hombre, al hombre no hecho. Cabe confrontarlo con el hombre, lograr que el hombre sienta que existe “para” el joven y que la vida más acabada entienda su supeditación a lo inmaduro.